Con mi mejor amiga

miércoles, 6 de abril de 2011

Ser humano es entender la diversidad

En el año 2009, en el diario La Nación,  se afirmaba que “el numero de los estudiantes de países limítrofes en Argentina  es : 75.708 alumnos, según el Ministerio de Educación de la Nación”. El artículo donde aparecía esta información trataba del aumento de los casos de discriminación en las escuelas.
En el caso de la provincia de Buenos Aires, la más populosa de nuestro país, la proporción de alumnos extranjeros duplica la media nacional: son el 1,55% de la matrícula total.
 De la totalidad de alumnos migrantes, el 45,6% son paraguayos, el 26% bolivianos y el casi 9% peruano.
En el mapa del Conurbano Bonaerense, se encuentra que  cuatro de cada diez habitantes del Gran Buenos Aires se sintió discriminado alguna vez. De esa cantidad, entre las situaciones de discriminación vividas, aparece en primer lugar la discriminación por nacionalidad/etnia/color de piel en una institución educativa.
Entre los grupos más rechazados (por las personas encuestadas) figuran “las/os ladronas/es”, “las/os adictas/os”, “las/os que tienen más dinero”, y “las/os inmigrantes bolivianas/os”. 
Claramente, en la sociedad Argentina se ha construido una falsa ideología, en la que se considera indeseable a la persona inmigrante que pertenece a la clase trabajadora  o a la clase baja, mas recientemente vinculado con la delincuencia y el delito.
Esta ideología, y forma de actuar de muchos ciudadanos argentinos, ya se presentaba hace algunos años, en la época de las primeras migraciones al territorio argentino, en la que se consideraba indeseable a los españoles, italianos y judíos argumentando que las razas que podían mejorar la especie serian aquellas provenientes de Inglaterra y Francia, los países mas progresistas en aquel tiempo.
Es correcto decir entonces, que paradójicamente, el joven que insulte a un compañero del colegio por ser boliviano, paraguayo o peruano, en definitiva hace lo mismo que hacían aquellas personas que insultaban a los españoles o italianos que llegaron a la Argentina, es decir, a nuestros abuelos.
Muchos dirán que la delincuencia, y la inseguridad en la Argentina se debe a la inmigración de bolivianos, paraguayos o peruanos, pero según el director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, los bolivianos que residen en la Argentina llegan al país debido al trabajo y a  las necesidades económicas; que mayoritariamente están trabajando en negro y cobrando salarios por debajo del promedio de los argentinos; que son más víctimas que protagonistas de la delincuencia y que la mayoría ya ha legalizado su situación en el país.
Entonces, la pregunta que nos hacemos es: ¿Estas no son razones suficientes para ayudar e integrar al hermano latinoamericano, en vez de discriminarlo y aislarlo como si fuera una raza inferior a la nuestra?



Todos los seres humanos surgieron de la misma manera.
Todos nacen, viven y mueren.

1 comentario:

  1. Gracioso ver como los prejuicios sociales siempre dicen presente..casi que hace falta idealizar lo malo afuera, en el otro. Hay bolivianos trabajadores, y seguro también ladrones;hay argentinos chantas, y seguro también algún que otro honesto...porque antes que bolivianos y argentinos, pobres y ricos, laburantes y no tanto, somos seres humanos y uff!! podríamos hablar horas sobre la potencialidad que late en el ser humano. Tanta posibilidad de grandeza y superación, y tanta de mediocridad y estancamiento..tanto egoísmo, y tanto altruismo. Sin embargo, siempre será más fácil señalar allá afuera antes de revisarnos sinceramente, la Verdad es algo que es más sencillo esquivar que enfrentar..
    En fin muy buen post ;)

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